| Empecé mis estudios a muy temprana
edad observando a través de la ventana del salón de clases.
Y aunque esto pudo haberme ocasionado
algunas dificultades con los maestros, en aquel entonces siempre
tuve la mirada firme en aquellos fenómenos; esas formas que se
logran arriba entre las nubes.
Nubes que a veces parecían chocar
entre sí, y otras tocarse lentamente como acariciándose.
Más tarde me enfoqué en observar los
destellos del sol al atardecer, rayos de luz atravesando esas mismas
figuras en el cielo, como lanzas divinas.
Pero lo que más se quedó en mí,
fueron esos momentos donde la noche se expande y todo es devorado
por las sombras silenciosas. Es ahí cuando comienzo a pintar, justo
cuando me he saturado de tanta y simple belleza.
No olvidé mencionar mi trayectoria
como artista, podría mencionar mi currículo, pero prefiero dejar que
las imágenes hablen por sí mismas. |